E.

El final de una etapa, el comienzo de otra

El próximo día 28 de Febrero, además de celebrar el día de la patría (andaluza), diré adiós a CSC (iSOFT Sanidad) tras una etapa de 5 años y medio trabajando como Diseñadora de Interfaces de Usuario y consultora de UX para el sector sanitario.

Como siempre, lo que me empuja es la motivación y la ilusión de un nuevo proyecto de la mano de ITRS Group que, como ya anunció en prensa, ha tenido a bien instalarse en el Málaga Valley para su nueva oficina europea.

Pasaré de las interfaces de gestión para escritorio y móvil a tocar algo más de visualización de información. Ya tengo mi primera lectura pendiente para ponerme a tono: Now you see it. Recuperaré el trabajo en equipo codo-con-codo. Exploraré otra industria, la de las finanzas, y cambiaré las grandes estructuras jerárquicas para ser una más entre un equipazo de gente sénior de la que espero aprender un montón.

Tengo mucha ilusión por empezar, por recuperar la frescura y el reto de lo desconocido, por alejarme de mi zona de comfort y de algunas monotonías. Sin embargo, es cierto que también echaré de menos muchas cosas que he disfrutado mientras estuve en CSC, empezando por mi compañero Antonio, de quien he aprendido tanto, al igual que a mis compañeros de Málaga y de UK y Holanda (la mayoría ya en otras empresas). Han sido sin duda años de muchas oportunidades profesionales y de profundizar conocimientos en una industria tan ‘hueso’ como es la de la salud.

A nivel profesional he tenido mucha suerte, he podido jugar muchos roles, de diseñadora, consultora, formadora, e incluso de manager. Eso sin duda es gracias también a la gente que me ha ido abriendo camino dentro de la empresa, que ha confiado en mí y que ha conseguido mejor que yo que el trabajo brillara. Espero que en esta nueva empresa no me falten esas u otras oportunidades 🙂

También a nivel personal ha sido una etapa intensa, desde que me vine a Málaga han pasado y cambiado muchas cosas, no quién soy, pero sí qué quiero y cómo me enfrento, precisamente, a estos cambios, y eso en parte lo he aprendido pasando muchas horas entre las cuatro paredes de estas oficinas.

Ahora es momento seguir adelante y tengo la oportunidad, por eso estoy contenta… y si sale mal sacaré alguno de mis cientos de planes B bajo la manga 😉

El próximo día 28 diré adiós a esta empresa para empezar de cero en otra, en la que espero, sobre todo, crecer, disfrutar y aportar.

M.

Material Fest (Cádiz, 2015)

Un evento sobre Diseño Digital, Experiencia de Usuario y Desarrollo Móvil

El pasado 31 de enero tuvo lugar en el Auralio ‘La Bomba’ de la Universidad de Cádiz un evento irresistible. Apetecía por la temática y por supuesto, por el altísimo nivel de frikismo entre geeks y hipstercilos. Un intenso día de conferencias en paralelo donde los asistentes podíamos pivotar según temáticas e intereses.

Gracias a Nando Muñoz que habla sobre el evento con todo lujo de detalles, yo me voy a centrar en criticar, que es lo mío, con la esperanza de que se repita el año que viene y vuelva a ser un triunfazo. Vaya mi enhorabuena por adelantado a Jorge Galindo y al resto de los organizadores.


Allí estuvimos aunque llegamos tarde, está bien empezar un evento a las 8.30 sabiendo que será de un sólo día, pero un sábado es muy duro madrugar. Las charlas parecían todas tener la misma estructura, sin embargo no se hizo en absoluto pesado, los ponentes exponían durante unos 40’ aproximadamente y luego había un generoso turno de preguntas.
Casi todas empezaban dando la merecida enhorabuena a los ponentes, algunas más directas, otras más disertivas, pero todas creando un ambiente interesante.

Aquí sin embargo, debo decir que me gustó poco que los presentadores del evento intervinieran ya que ni terminaba de parecer una moderación, ni contribuía al debate, ¡¡ni se les escuchaba desde el fondo!!

Esto me lleva a hacer otra crítica cruel: la informalidad está bien hasta cierto punto, quiero decir, mientras sea para crear un ambiente amigable y relajado o para ser cercano está muy bien, pero cuando entramos en materia de comunicar una idea, o informar a los asistentes sobre algo importante, se pierde un poco el gancho en mi humilde opinión.

Sobre los temas que se trataron poco me puedo quejar, bueno sí, de que no hubiera más especialización en Material Design, que nadie en Diseño pusiera demasiado entusiasmo en explicar los flujos de trabajo del tándem diseño-desarrollo (siendo éste parte del sex appeal del evento). En general me gustaron todas las ponencias a las que asistí (Manu Gamero, Máximo Gavete, Ester Serrano y Javi Pérez sobre todo, me entusiasmaron) incluso la de The Secrets to App Success on Google Play, de Andrés Leonardo a pesar de lo duro que es ver unas slides con tantas infografías (me sentí en una reunión de trabajo de repente).

Las actividades paralelas al evento me encantaron, el concurso de mini pin-pon, el sorteo de los Android Wears y la fiesta de cierre (a la que no pude asistir porque ya estábamos agotados). No funcionó tan bien el tema de la cafetería en la que había que hacer cola y perdía el encanto de aprovechar los descansos para hacer networking. Si sobró cerveza fue porque nos pedían rellenar una encuesta que nada iba con el perfil de asistente y porque prefería conservar mi asiento entre charla y charla que escaparme en busca de una.

En cualquier el evento mereció mucho la pena, cuanto más Material y más mixto sea mejor, ya que es lo que le diferencia de otros eventos del sector. Eso, y que fue en Cádiz (espero que se continúe con estas actividades en el sur lejos de las grandes capítales).

E.

El diseño móvil como parte de la experiencia: la importancia del contexto.

El diseño móvil como parte de la experiencia: la importancia del contexto.

U.

Usando el diseño para mejorar la vida de las personas con cáncer

Usando el diseño para mejorar la vida de las personas con cáncer

T.

Toma de contacto con Android Studio

Cuando leí el post de mi ex-tutor JJ Merelo hablando sobre las competencias de un ingeniero informático en la que incluía Usabilidad y Accesbilidad entre ellas, me vino a la cabeza si yo, como diseñadora de UX con pasado ingenieril había hecho suficientemente bien el resto de mis deberes técnicos.
Creo que hay muchos debates abiertos sobre cómo de puros o mixtos deben ser los perfiles profesionales dedicados a la experiencia de usuario. Cuanto más especializados más posible es alcanzar la maestría, cuanto más variado mejor visión y capacidad de adaptarse en la práctica se tiene. 
No creo que se trate siempre de mantener un balanceo o de firmar con sangre tu postura para tu desarrollo profesional. Sin embargo creo que como diseñadores o desarrolladores, la creatividad es suficiente aliciente para empujarte a aprender algo nuevo. 
Dicho esto, y como prometí, me he puesto las pilas con Android Studio como entorno de desarrollo no sólo para conocer mejor como llevar ciertos diseños basados en Material Design a la práctica, sino para ganar recursos en cuanto mis adormiladas habilidades técnicas.

Instalación de Android Studio y el SDK

Ha mejorado mucho desde la beta y ahora resulta muy inmediato y sencillo. No tuve problemas siguiendo los pasos descritos en la web.
Es importante aprovechar y configurar algunos de los dispositivos virtuales con los que vayas a trabajar normalmente. Si el AVD de Android te resulta pesado puedes tirar de la versión gratuita de Genymotion (recomendado en los cursos de Treehouse).
Pocos apuntes más añado, como decía JJ, instalar y configurar equipos es una habilidad básica 😛 y si sigues las “instrucciones” no tendrás muchos problemas.
Cosas importantes (de un vistazo) que me apunto para tener en cuenta:
  • Estructura de un proyecto: mantenerlo todo bien organizado y localizable.
  • Vista de diseño: imprescindible en cualquier IDE.
  • Editor de traducciones.
  • Ventana de mensajes.
  • IntelliJ.
  • El fichero de recursos R.java. 
  • Y una novedad: añadiendo la actividad padre de una actividad es suficiente para que la interfaz use y muestre el botón Up automáticamente. 
Tras haber echado este primer vistazo a las herramientas disponibles y a los aspectos mencionados, creo que ya me puedo poner con el API Guide para cononcer bien qué capacidades están disponibles en el framework y cómo es la mejor forma de utilizarla. 
¡Mañana más!
Q.

Qué sabemos de informática

Como ya sabéis desde hoy Google News deja de funcionar y echa el cierre en España como respuesta al Canon AEDE introducido en la nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que obligaba a pagar a todos los agregadores por mostrar fragmentos de contenidos pertenecientes a terceros.

Sin entrar en qué ha derivado en otros países ante una situación similar y, a sabiendas de que algo parecido podrá pasar en España cuando los periódicos onlines comincen a perder tráfico y por tanto dinero (más del que ganarían por la ‘tasa Google’), durante todo este debate me ha llamado la atención el siguiente debate en la telesivión pública.

Primero el periodista comentando que la información debe tener un precio en el mercado, que debemos instar una alternativa a Google ‘que funcione’ y luego la mejor declaración de todas, la del ‘replicante’ afirmando que en realidad existe una alternativa y se llama ‘Linux’ el cual, especifica, es un ‘método operativo’.

Ante el comentario del moderador el tertuliano no sólo no se retracta sino que insiste en su idea: ‘Bueno, pero funciona también’, dice.

Como era de esperar las redes sociales ya se han hecho echo del patinazo donde coinciden en la vergonzosa imagen que la televisión pública da al permitir a tertulianos ignorantes hablar de cualquier tema (esta vez el tecnológico) sin pudor.

Estas declaraciones me recordaron aquellas famosas del ex-presidente Zapatero cuando “denunciaba” un supuesto ‘barrido informático’ del gobierno saliente en sus ordenadores. Si ésto era una simple mezcla de términos entre ‘barrido’ y ‘borrado’ imagino que es bastante comprensible para alguien que no sabe bien qué ha pasado (incluso si es el presidente del gobierno). Si es una forma de no ser concretos para no asumir la responsabilidad de declarar que la información ha sido borrada, eliminada o robada por supuesto es algo más grave.

Ya en el año 2014 creo que podemos ir asumiendo que nuestro conocimiento en tecnologías de la información tiene que ser al menos como nuestro dominio de un primer idioma extranjero: sobrepasar la barrera del nivel de usuario hasta el usuario independiente o incluso proficiency, si es que queremos comunicar a más gente sin demasiadas torpezas.

G.

Google Design como recurso de aprendizaje

Si hay un recurso web que considero imprescindible tanto si deseas desarrollar algo para móviles como si sólo quieres aprender algo útil sobre diseño o programación es el portal de la plataforma Android.

Ya en el pasado enlacé alguna de sus buenas prácticas dirigidas a desarrolladores, pero no hay duda de que en este portal hay muchos más recursos útiles. Y es que, en general, las guías de estilo de las diferentes plataformas nos enseñan mucho más que directivas, sino los principios fundamentales de diseño en los que se basan los nuevos paradigmas de interacción y experiencia de usuario desde la capa visual hasta la construcción de la arquitectura.

En este caso Android, en sus secciones de Design, Development y Distribute, estructura unos contenidos valiosísimos para apreciar los detalles y los conceptos básicos con los que trabajar cuando te enfrentas a un desarrollo móvil (o casi de cualquier tipo si sabes abstraerte bien).

Si aún no has navegado por su web donde fundamentan las bases del lenguaje visual Material Design, te recomiendo que empieces por ahí ya que éste puede aplicarse a cualquier plataforma y detalla con infinidad de ejemplos múltiples principios de diseño.

Igualmente importante es la sección de estilo y patrones, la sección de training de desarrollo y los contenidos esenciales sobre la distribución de apps.

A veces me parece necesario no acumular demasiada cantidad de recursos, webs, libros, etc. para poder focalizarte en una sola cosa, sencilla, directa y bien estructurada sobre todo cuando el objetivo es aprender. La documentación de Android en este caso es un ‘gustazo’ no como la de iOS que en mi opinión sólo usa la verborrea para destacar de forma inconsistente y desestructurada algunos de sus iluminados principios de diseño. Pero quién soy yo para criticar al gran Ive o a su equipo…

Creo que mi apuesta queda bastante clara, más aún viendo cómo de bien le sientan los años a Android y lo bien que está madurando. Prueba de ello es la reciente salida de Android Studio 1.0, que pasó de la beta recientemente y se presenta como un entorno de desarrollo completo el cual espero trastear en profundidad en breve.

E.

Esas grandes corporaciones

Este post lo escribo desde la experiencia propia y la de mis compañero/as de profesión que conozco, han trabajando en situaciones parecidas. Cualquier diserción, corrección u omisión a propósito o casual estará permitida bajo mi cuenta y riesgo.

Diseñar no es fácil, como pocos trabajos relacionados con el mundo de las nuevas tecnologías lo son. Hacerlo en entornos hostiles, con pocos recursos o con mucho escepticismo hacia el valor que aporta un diseñador lo complica todo. Sin embargo una cosa es cierta, en las grandes empresas, esas que tienen más de 1000 empleados y quizá algún departamento o rol dedicado exclusivamente a hacer que los productos digitales sean percibidos de una manera más agradable por sus usuarios, se aprende muchísimo si vas sin prejuicios y sin venenos.

Hay luchas, pero no son todo batallas, también hay estrategias, pero no todo es política, hay mucho de consenso, negociación, comunicación y empeño, pero no todo es una pérdida de tiempo o una venta de humo.

La probabilidad de encontrarte mucha gente muy senior en una gran empresa es altísima y eso, si sabes aprovecharlo, es tan valioso como un máster de posgrado. Los proyectos tienen con más probabilidad un impacto altísimo y eso te hace sentir parte de algo importante. También es cierto que se es más hormiga, más cola de león, y más invisible para tus pares. El trabajo en equipo diluye las contribuciones individuales y los departamentos tienden a crear barreras para protegerse de los vendabales.

No creo que trabajar para una gran empresa sea mejor o peor opción que para un estudio pequeño o para ti mismo, pero sí pienso que es una experiencia por la que merece la pena pasar. Hoy en día todos nos animan a emprender, a ser freelance, montar startups, en resumidas cuentas trabajar por cuenta propia y a arriesgar tu propio dinero, tiempo y vida para darle autenticidad a tu trabajo. En mi opinión todo eso está muy bien y creo que siempre hay tiempo a cualquier edad, en cualquier contexto, igual de bien que si decides no hacerlo o postponerlo. Yo os animo a ser un insider en una gran corporación alguna vez en vuestra carrera profesional para conocer cómo son estas estructuras por dentro. Quién sabe, quizá algún día compitas con ellas en los mismos mercados.

En mi opinión las grandes empresas no son el peor lugar para desarrollarte profesionalmente, lo que uno odia de éstas es probablemente lo que cualquiera detesta de cualquier lugar de trabajo: sentir que trabajar para otro no te compensa a cambio del tipo de vida que te permite llevar o que no tenga una cultura con la que te encuentres cómodo/a y de la que te sientas parte.

Respecto a la Experiencia de Usuario esto último puede parecer bastante más dado en las compañías con más gente, fuertemente orientadas al desarrollo a medida, industrializado y que imponen mucha presión en las entregas a menudo a costa de la calidad. Si bien nunca es sencillo hacer tiempo para diseñar, testear o analizar requisitos, sí que invierten en comunicación con el cliente y justificación de proyectos. La cultura es todavía algo que puede transformarse, lo que no pueden cambiarse son los dinosaurios empresariales.

Otra cosa difícil de conseguir en una gran empresa es la supervivencia en puestos de baja responsabilidad. En este país por desgracia si quieres que tu experiencia se valore en términos económicos eso sólo significa asumir mayor actividad de gestión o liderazgo. Esto hace que quizá el mejor momento para trabajar así sea en los comienzos de tu carrera en los que existe cierta curva de mejora hasta que te ahoguen las hojas de cálculo. Te ayudará además a enfrentarte a situaciones de complejas y con personas con expectativas muy diferentes de tu trabajo, lo que hará que acabes aprendiendo a adaptar tu discurso y tu comunicación.

Es posible que llegue un punto en el que sientas que has llegado lo más lejos o alto posible, que quien está cerca no puede concederte ya más autoridad porque las empresas sufren de parálisis sistémicas contra las que no se puede competir, que tu trabajo se desgasta por las difícultades inherentes al proceso de desarrollo o que la rutina cierra cualquier posibilidad de diversificar. Si te llega ese momento lo mejor es buscar otro trabajo. Podrás querer empezar de cero o no, con otro proyecto, otra gente, otra empresa (hacerte freelance!) pero una cosa es segura, llevarás muchas más millas a tus espaldas y esas experiencias e inercias son buenas para acelerar de nuevo.

Es imporante que no olvides tus aspiraciones ni dentro ni fuera de una gran empresa y que tengas claro cuál es tu idea de éxito u objetivo a alcanzar ya sea profesional o personal. Una gran empresa no es un boquete ni una lanzadera, pero puede hacerte crecer si aprovechas sus bondades aún con el riesgo de destruirte si te acomodas demasiado rápido.

Qué hacer si estás fuera

La segunda parte de este post la escribo bastantes días después, tras conocer la noticia de que la empresa en la que trabajo ha planteado un ERE que afectará al 25% de sus empleados. Pero no quiero entrar en detalles sobre ese ERE porque me pondría de muy mal humor, sino seguir con el mismo espíritu y tono que me movió a publicar esto.

En mi opinión no hay nada más duro a nivel profesional que alguien decida por ti algo que tú no quieres hacer o para lo que no estás preparado. Con o sin razón o lógica, con o sin justificación, sentirte fuera de forma forzada es algo que, por inesperado, no resulta fácil de encajar en tus planes. Cuando uno empieza a sentirse más empleado que trabajador, más asalariado que profesional, es de nuevo el momento de decidir la actitud que quieres tomar.

De nuevo, acomodarse no creo que sea una solución, esperar a que te empujen en mi opinión sólo es buena idea si psicológicamente ya estás preparado para no sentirte frustrado si ocurriera. Lo que no debe pasar en ningún caso es que cualquiera que sea la circunstancia laboral que se presente (mi empresa no me quiere, mi partner confía más en otro, mi cliente quiere a alguien más barato-rápido-guapo, etc.) se convierta en un motivo para minar el tipo de profesional que eres, porque a fin de cuentas, son circunstancias laborales y es importante separar ambas cosas.

Volviendo al hilo de este artículo, de nuevo, las situaciones o condiciones laborales en las empresas no son las menos malas del mundo. Tienen sus horarios, sus convenios, sus comités de empresa (ejem ejem), sus políticas de recursos humanos, sus cotilleos de oficina, los cafés y la familariedad. De malo tienen las horas extras, los sueldos fijos, la cotidaniedad y los expedientes de regulación de empleo (entre otros).

Como trabajadores debemos hacer un ejercicio para ser honestos en cuanto a la forma y condiciones en la que nos gustaría hacerlo, más que nada para evitar la resignación en la medida en la que podamos elegir.

Los diseñadores concretamente, no siendo los peor valorados en cuanto a sus aportaciones sobre los productos son, sin embargo, los más prescindibles para una gran organización ya que la capacidad de traducir la ganancia en calidad con el impacto sobre los clientes se diluye a lo largo del proceso de desarrollo. Por otra parte, la subcontratación sigue siendo algo más goloso que los departamentos en plantilla. Obviamente creo que es un error para una gran corporación deshacerse de estos perfiles pero lo cierto es que laboralmente somos uno más: todos somos iguales, sin clases, sin departamentos, sin arrogancias, y con mucha humildad.

Y como lo cortés no quita lo valiente, espero que cualquiera que sea vuestra circunstancia consigáis que lo laboral no os quite lo profesional. A fin de cuentas hablamos tan sólo de un lugar más de trabajo.

Finalizo esta pequeña reflexión animando a mis compañeros/as a que reinventen su ideal mundo laboral donde, desde su profesión, ayuden transformar las palabras más crueles que forman parte de todas estas grandes corporaciones: de productividad a eficiencia, de rentable a sostenible y de competitivo a cooperativo.

I.

Innovar buscando la perfección

Dick Fosbury

Como mucha gente sabe hace más de 60 años el atleta estadounidense Dick Fosbury revolucionó la técnica de salto de altura haciendo algo que nunca antes nadie había hecho: pasar por encima del listón de espaldas.

Esta idea original le hizo ganar unos juegos olímpicos estableciendo un nuevo récord mundial en los 2m 24cm. Él sabía que, a pesar de no ser el atleta mejor dotado de su generación y de las mofas de sus compañeros de instituto, su técnica innovadora le podía llevar al éxito.

Fosbury, quien no se sentía cómodo afrontando el listón de frente y no terminaba de adaptarse a las técnicas clásicas, tuvo no sólo que crear una nueva idea transgesora sino que pasó meses y meses poniéndola en práctica y mejorándola totalmente en solitario hasta que pudo demostrarle al mundo, en una competición de máximo nivel, que efectivamente había mejorado todas las marcas.

Mientras Fosbury practicaba sólo, los más cercanos a él sabían de sus intenciones de probar suerte en el campeonato que le dio su primer oro. Hoy en día nadie duda de que la suya es la mejor técnica de salto de altura para competición. Lo curioso es que las técnicas anteriores tales como rodillo ventral aún se usan aún durante los entrenamientos para entender la mecánica del cuerpo y la clave más importante del salto: la necesidad de levantar la cadera.

Para el atleta, su triunfo no venía por ganar muchos oros en los subsiguientes campeonatos, seguramente porque sabía, entre otras cosas, que su físico no era el más talentoso y que pronto otros atletas más potentes le copiarían su nueva técnica. Sin embargo sabía que su objetivo primordial era el de conseguir el mejor salto posible.

Toda esta suma de cosas, toda esta historia que parece desconexa me ha hecho siempre reflexionar sobre la necesidades personales de innovación y especialización.

En el caso de este gran saltador de altura innovar le llevó a sentar un precedente, a ser el mejor (por un tiempo) pero sobre todo a demostrar que no era necesario afrontar la barrera como todo el mundo solía hacerlo para superarla de forma más óptima.

Por otra parte cuando por fin la asumió como una idea posible fue cuando decidió llevarla a la perfección buscando el máximo rendimiento, optimizando el giro de su cuerpo, el arco de su espalda, el levantamiento de los brazos y todo aquel gesto que contribuía a la superación del listón.

La necesidad de una alternativa a causa de una limitación propia disparó la idea creativa. La práctica resultó necesaria para convertir su idea  en innovadora. Y de ésta se sentó una base para el desarrollo de una nueva técnica.

Albert Einstein dijo

La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura… En tiempos de crisis la creatividad, supera el conocimiento.

Ésto es algo que bien sabe Fosbury y que a modo de tópico escuchamos mucho aunque no queramos oírlo. La crisis personales, que no tienen por qué ser la económicas, ponen a prueba el tipo de ser innovador que somos.

Mi pregunta es ¿estamos dispuestos a reconocernos como tales o queremos seguir dejando que todas las barreras nos parezcan inalcanzables?

Y si encontramos una idea mejor ¿tenemos miedo a no ser los más talentosos para sacarle el máximo rendimiento? ¿A caso importa esto para innovar?

Nota final: otro pequeño gran detalle que contribuyó a este atrevimiento fue el de colocar un colchón tras el listón en lugar de un montón de arena. Lo que demostraba que era valiente, pero no un loco, lo último que un atleta busca es una lesión que le aparte de su objetivo. Hagan ustedes la sobrelectura del simil.

S.

Sobre los conceptos

Vivimos una profesión cargada de términos y matices que, reconozcámoslo, a veces se hacen imposibles de definir sin invadir la semántica de otros tantos.

Cuando trato de explicar algunos de estos términos me dejo llevar por una simplificación radical:

  • Usabilidad significa Testing.
  • Diseño centrado en el usuario significa User Research.
  • Experiencia de usuario significa Transformar.
  • Diseño de Interacción es Comunicación.

Podré estar más o menos acertada, pero a veces resulta vital ser así de contundente ya que en las empresas ‘tochas’ que buscan constantemente afinar con sus procesos hay preguntas recurrentes en lo que a los departamentos de User Experience se refiere:

  • ¿Estamos haciendo las cosas bien?
  • ¿Son nuestros productos usables?
  • ¿Hemos adoptado las prácticas del DCU?
  • ¿Es esta la UX que espero para mis productos?
  • ¿Están mis diseñadores añadiendo valor?
  • Etc. etc.

La respuesta a esas preguntas se torna fácil y franca: ¿conoces a tus usuarios? ¿estás tomando decisiones en base a ese conocimiento? ¿pueden decirte si estás acertando con la solución? ¿has influenciado para bien en su uso y relación con la tecnología? ¿tu equipo de UX es el mejor canal entre Producto, Desarrollo y Usuarios?

Por otra parte hay indicadores que nos pueden ayudar a saber cómo de cerca o lejos estamos de convertir estas cuestiones en realidades. Nuevamente, en un afán muy simplista, suelo ver a ciertos ‘roles’ como aliados que, si dejaran de serlo, nos pondrían las cosas muy difíciles:

  • Márketing y Ventas.
  • Desarrollo y Arquitectura.
  • Product Ownership y Project Management.

Ésto es sólo una opinión (la mía), pero recuerda:

Si te incomoda, es arte.