Diseño persuasivo, diseño alienante

Habrás escuchado una y mil veces que el diseño de interacción tiene que ser persuasivo, convincente, emocionante, tiene que motivar e influir en nuestra decisiones a la hora de interactuar con un producto o servicio.

It’s about understanding the emotions that influence people’s behavior and decision-making, and then acting on that information to design compelling user interactions

El objetivo del diseño de interacción persuasivo es modificar el comportamiento del usuario a través de las emociones usando teorías de la psicología y la sociología.

Desde luego hay otros principios básicos en diseño de interacción como los conceptuales y los de interfaz, pero en lo que concierne a la relación persona-máquina, persuadir es la clave. Persuadir, repito, para modificar el comportamiento.

La motivación de la persuasión es uno más de los límites que debemos saber identificar para no contribuir a la creación de una cultura de consumidores interactivos alienados. De esos que se convierten en el producto cuando no pagan por él. De esos cuyo tiempo de calidad lo pasan enganchados a la tecnología por puro entretenimiento.

¿Quiero decir que el entretenimiento es malo? En absoluto, lo que quiero decir es que el diseño de experiencias que persiguen la alienación de los usuarios es éticamente reprobable si se quieren seguir ciertos valores. Los que nos propone el libro About Face (una biblia para mí desde hace diez años que sigue teniendo conceptos imprescindibles) me parecen un buen punto de partida:

  • Ethical (considerate, helpful)
    • Do no harm
    • Improve human situations
  • Purposeful (useful, usable)
    • Help users achieve their goals and aspirations
    • Accommodate user contexts and capacities
  • Pragmatic (viable, feasible)
    • Help commissioning organizations achieve their goals
    • Accommodate business and technical requirements
  • Elegant (efficient, artful, affective)
    • Represent the simplest complete solution
    • Possess internal (self-revealing, understandable) coherence
    • Appropriately accommodate and stimulate cognition and emotion

Sin embargo nadie dice que esto sea fácil, más si cabe cuando las experiencias no se pueden diseñar ni construir, si acaso facilitar. Es ahora, después del uso y del tiempo cuando hemos podido identificar las consecuencias de ciertos diseños, por ejemplo, del famoso botón ‘like’. Una lectura de las experiencias de usuario generadas tras ese diseño llevada quizá al extremo la pudimos ver en el capítulo ‘Caída en picado’ de Black Mirror, donde la reputación dependen totalmente de cómo los demás te valoren y ahí está la tecnología para ‘ponerlo fácil’.

Mujeres, la tecnología no tiene edad

Con el ruido de fondo de la lavadora, te mando mis respuestas que son más bien preguntas.

Soy una persona con suerte o al menos cuando la escucho me hace sentirlo. La semana pasada mencionaba lo inspirador que me resultó escuchar a Emma Watson. Esta vez he ido a buscar la inspiración un poco más cerca. Puesto que siempre se dice que en esto de animar a las mujeres a estudiar materias relacionadas con la ingeniería y la tecnología lo importante es tener buenos modelos en los que reflejarse, he decidido entrevistar y compartir al que considero es el primero de todos ellos: mi madre.

La protagonista es Carmen Montero, licenciada por la Universidad de Granada en Geografía e Historia y profesora, ya jubilidada, desde 1970. Carmen tiene ciento veinte y tres seguidores en Twitter y ha publicado ya más veces que todos sus hijos juntos. Ella no es una millennial pero la jubilicación le ha supuesto un despertar tecnológico.

A pesar de lo banales de mis preguntas, sus respuestas son de lo más interesantes. Os invito a repreguntarle a ella o a cualquiera de las mujeres que tengáis cerca y sean usuarias o creadoras de tecnología, porque si he aprendido algo de ella es que la edad tampoco es una barrera real aunque nos intenten hacer creer lo contrario.


 

¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo de la informática?

C: Ver a mis hijos exigir ordenadores caros e imprescindibles para sus estudios y no entender la necesidad ni el lenguaje.

¿Cuáles de las aplicaciones actuales te hubiera gustado usar durante tus años en docencia?

C: No tengo mucha opinión porque no he llegado a conocer en profundidad la tecnología aplicada a mi asignatura, pero con mi pizarra y mis mapas he sido feliz en mi trabajo y lo sentía como algo mágico. Una vez vi a un profesor explicar las maravillas de la producción esclavista en el mundo romano y parecía tan atractivo que me asusté.

¿Desde cuándo usas Twitter? 

C: Twitter ha sido mi gran descubrimiento y creo que hace ya unos 8 o 9 años, desde la jubilización que estoy en contacto con gente que me interesa y me desahogo de vez en cuando.

¿Qué es lo mejor de WhatsApp según tu experiencia? ¿Y lo peor?

C: WhatsApp lo veo genial porque sientes a las personas cerca y te permite ignorarlas si no queres interactuar. No le encuentro nada negativo siempre que uno sea capaz de decidir.

¿Qué otras aplicaciones usas en tu móvil o tablet habitualmente?

C: Las aplicaciones que uso son mínimas: correo, fotos, gifs, google, etc.

¿Crees que ha cambiado en algo tu vida el ser una usuaria más activa de la tecnología?

C: Si no hubiera tenido estas posibilidades a lo mejor hubiera escrito cuentos, cartas, aunque la pereza te hace postponer las cosas. Internet es importante porque es lo inmediato.

Como especialista en Historia ¿Cuál crees que será el impacto de esta nueva era de la computación en la sociedad actual? 

C: Nunca me he considerado especialista de Geografía e Historia. Como especialista no tengo ni idea de qué puede ser. Las cosas nuevas siempre traen interrogantes nuevos. 

¿Qué impacto crees que tendrá la evolución de la tecnología en las futuras generaciones?

C: Me daría pena que se perdiera la lectura en papel o la escritura. Me preocupa que todo dependa de estar enchufados, de estar conectados. No lo tengo claro. Tú me ayudas. 

 

 

 

Esto no se para

La escucho y no lo puedo evitar, me emociona. Sus palabras se dijeron para encender la mecha de uno de los movimientos feministas más relevantes del siglo XXI: HeForShe, iniciado en su papel de embajadora de las Naciones Unidas. Emma Watson es una mujer privilegiada que ha hecho con su poder algo necesario: activismo político. Cualquier mujer que la escuche estoy segura de que empatizará con ella, los hombres feministas probablemente también.

No es la única fuente de inspiración que motiva el artículo de esta semana pero coincide con un aniversario que se acerca: los dos años de nuestro humilde movimiento/comunidad tecnológica Yes We Tech.

Ya lo he contado muchas veces aunque me gustaría recordarlo una vez más. Yes We Tech nació del hartazgo y la disconformidad de una situación que se ha normalizado y es la escasa presencia de la mujer en el sector de la tecnología. Nació en Málaga, de un pequeño grupo de mujeres que nos dedicábamos a esto. Y creció, ha crecido más de lo esperaba y estoy gratamente impresionada. Quiero pensar que lo que más lo diferencia de otras iniciativas parecidas es que decidimos etiquetarnos como feministas y sin embargo no hacemos referencia a niguna palabra como chica o mujer. Por eso, cuando escucho al comienzo del discurso que Emma Watson dio hace tres años decir cómo “la palabra feminismo ha resultado ser tan poco popular que las mujeres han decidido no identificarse como feministas”, con todo el miedo o diferencias que a otras mujeres como yo puedan tener, me reafirmo y me siento parte de esta comunidad.

Ser feminista es necesario. También en el sector tecnológico, precisamente por la componente que en muchas ocasiones se obvia y es que la tecnología es un mundo de privilegiados. Me quiero adelantar ahora a la reacción de algunos recién titulados cuyos contratos o becas precarias le hagan sentir desdicha. Señores, el futuro es prometedor para ustedes, y ese presente de mierda no es ni de lejos comparable a lo que sucede en otras profesiones, es más, es consecuencia de que a muchos les haya dado igual hasta ahora que a las personas se nos maltratate o discrimine por nuestra edad. O como el feminismo reclamaría, por nuestro género.

Dejemos de pensar que no hay nada que hacer y que nada está relacionado. Dejad de pensar que nosotras hemos decidido no estar aquí. Que nadie nos ha negado el acceso. Dejad de creer que cuando hablamos emitimos un mero testimonio aislado. No he conocido a una sola mujer en estos dos años de activismo que no me contara una situación en la que no haya sido humillada, excluida, insultada o todo a la vez. Dejad de creer que es una cuestión de números únicamente. Dejad de pensar que un mundo de hombres es un mundo neutro.

A veces me vuelvo a preguntar por qué en el mundo de la ciencia y la tecnología es tan importante hablar de feminismo. Mi respuesta la encuentro en los productos que consumimos, en las empresas que nos dan trabajo, en el conocimiento que se divulga… si nada de esto sirve para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, no sirve para nada. Si la tecnología está hecha para servir al hombre, el hombre no sirve para nada. Y si alguien se molesta con estas ideas que se joda con el genérico masculino y que se ponga las pilas.

Feliz aniversario Yes We Tech.

Nota I:

Hoy mi sobrina de cinco años se ha sentido excluida por anuncio publicitario que ofrecía un delicioso y azucarado desayuno “para campeones”. Tiene dos opciones: resignarse, normalizarlo y entender que hay cosas que no son para ella; o reclamar y reivindicar que se la trate de la misma forma (incluso en el asqueroso mundo de la publicadad). Nosotras también tenemos dos opciones: quitarle importancia e ignorarlo y dejar que sean otros quienes le sigan diciendo qué puede llegar a ser y qué no; o bien, darle la vuelta al discurso y dejar de contribuir a él.

Nota II:

Dos años más tarde Emma Watson volvió a dar otro discurso, su retrospectiva no tiene desperdicio.

En un mundo de máquinas, sólo la cultura nos salvará

Miedo es lo que a muchos produce la idea de que las máquinas, cada vez más inteligentes, nos puedan sustituir de una vez por todas.

Últimamente se habla mucho de cómo la Inteligencia Artificial y el análisis de datos masivos van a marcar una nueva era que impactará por supuesto en nuestros trabajos. Coches que se conducen solos, servicios digitales que conversan, detección de enfermedades temprana, aparatos conectados entre ellos funcionando en la Internet… todo esto suena maravilloso, es innovador hasta que empiezas a preguntarte ¿qué pasará con nuestros puestos de trabajo?

Teniendo en cuenta que hemos transformado la idea de trabajo, ése que dignificaba, por el concepto de empleo, éste con el que se mercadea, no me extraña que el miedo llegue tan fácil a tanta gente. La crisis no ha ayudado, desde 2007 miles de hogares sin ingresos se han quedado sin su única fórmula de supervivencia: ese empleo. Sin embargo hay algunos que lo consiguen, salen adelante y no gracias al empleo sino a otras estructuras sociales como la familia, las asociaciones de vecinos y demás redes humanas solidarias.

¿Qué tienen que ver aquí las máquinas? Mucho. Las máquinas con las que tanto se nos amenazan deberían venir a salvarnos de un trabajo esclavo, pero no, se nos venden como ladrones de empleo. Y con esa fórmula tan fácil de marketing dejarán que los humanos de siempre, esos que saben aprovechar la libertad de los capitales, que viven de ellos y por lo tanto que no conocen lo que es ganarse la vida de tu trabajo, puedan sacar rédito, una vez más. Pero ¡qué diabólicas las máquinas que nos quitan el trabajo! ¡que paguen impuestos! ¡que nos paguen los seguros sociales!

Qué ironía, imagino a un taxista de los de ahora, trabajador y empleador, de los que se resisten a los nuevos modelos del capital y la innovación tecnológica, protestando contra los Uber y los Cabify, con su San Pancracio en la guantera, rezando por una buena carrera desde el aeropuerto a la que sacarle unos céntimos más si no enciende el aire acondicionado de camino a casa de una persona que piensa que le están estafando, que ojalá el viaje en coche fuese más cómodo, barato y eficaz.

Perdón si mezclo ideas, pero todas forman parte del mismo contexto. Perdón si me he desviado, aquí viene mi segunda tesis. La primera por si no ha quedado clara es que no hay que tener miedo. Que somos nosotros los que ya hemos dejado entrar a las máquinas que nos quitarán nuestro trabajo y no, no tienen cables, ni códigos binarios, son de carne y hueso.

Pero en cualquier caso, si las máquinas, ésas de las que habla el vídeo, provocaran en un futuro no muy lejano lo que ya estamos viendo, la automatización de tareas repetitivas e incluso las supuestamente creativas ¿qué nos queda? En mi opinión: el hedonismo cultural; que no es poco. Qué mejor evolución y revolución que la de dedicarnos a la sociedad, a la política, a las humanidades, a la ciencia, al deporte, al conocimiento.

Cuando la producción cultural estalle y todos seamos parte de una gran performance artística. Cuando hayamos aprendido tanto sobre nuestra naturaleza humana que nos permita eliminar la injusticia, la violencia y las desigualdades. ¡Cuánta ingenuidad! ¿cierto? Seguramente, en mi mundo ideal en el que gracias a la liberación del trabajo podamos dedicarle tiempo a la gente, a la vida y al pensamiento, no habrá miedo a que las máquinas tengan un lugar. Y habrá lugar a la ingenuidad, al ingenio, a la genialidad.

Que cada cual decida con qué visión del mundo se queda, pero pensad que quienes nos gobiernan también tienen ideas locas como estas, tanto es así que no tienen miedo a las máquinas, sino a la cultura.

Fdo. medio empleada, medio trabajadora, algo idealista y un poco cyborg.

 

Qué se aprende en un meetup

Los encuentros de tecnología que se organizan a través de la web Meetup en la ciudad de Málaga han crecido como la espuma en los últimos dos años. Yes We Tech, Databeers, Scala, Frontend, Digital Marketing e incluso comunidades con más recorrido como GDG se han pasado a esta plataforma para anunciar sus eventos. Cada semana hay al menos un meetup al que asistir y una oportunidad de aprender algo nuevo.

Pero ¿qué se aprende en un meetup realmente? Los beneficios de ir a uno de estos encuentros más allá de los contenidos residen en el networking en sí mismo. Si un meetup no favorece a que la gente interactúe entre sí, personalmente no iría, pero vamos a analizarlo desde sus diferentes perspectivas.

Asistentes

  1. Networking. Oportunidad de conocer y darme a conocer en un plano profesional.
  2. Practicar. Si es un taller, me permite practicar una herramienta o adquirir unos conceptos básicos.
  3. Escuchar. Inspiración o descubrimiento, pero dificilmente podré aprender algo si no lo continúo en casa.

Ponentes

  1. Hablar en público. Practicar habilidades de comunicación en público, importantísimas.
  2. Venderse. Oportunidad de contar tus proyectos, experiencias, opiniones sobre un tema profesional.
  3. Feedback. Recibir feedback de la asistencia sobre un tema que te interesa particularmente.

Organizadores

  1. Liderar. Llevar la iniciativa y así posicionarte en la comunidad tecnológica.
  2. Innovar. Poder establecer un punto de vista diferente sobre las formas en las que se llevan a cabo estos eventos.
  3. Networking++. Oportunidad de conocer a muchas más gente de forma cercana.

 

Para mí son muchos los beneficios que tiene participar en cualquiera de sus roles en un meetup. Sin embargo, no todo es tan perfecto e ideal y debemos ser selectivos para no acabar intoxicados por el presencialismo en las comunidades. Hay ciertas cosas que deberían evitarse en mi opinión cuando se hacen meetups, también desde sus diferentes posiciones.

Asistencia

  1. Ir, escuchar y marcharte. A no ser que no te haya gustado nada de lo que has visto, recibir información y no aportar nada es una forma de menospreciar el valor del encuentro. La gente quiere conocerte y escucharte, ése es el objetivo del evento.
  2. Comentarios fuera de lugar. No ser conscientes de donde estamos o quiénes están a nuestro alrededor puede ser uno de los peores errores. Aunque haya cerveza no es un bar, aunque haya camaredería no son tus colegas. Siempre habla con respeto.
  3. Pasar de la charla. Ir a un meetup para no atender a la ponencia es una pérdida de tiempo y una intrusión para quienes sí quieren estar allí. Quédate en casa o espera al momento de la cerveza.

Ponencias

  1. No prepararte tu ponencia. No infravalores tu audiencia ni la oportunidad que se te da. Por pocos asistentes que creas que tienes o por muy experto/a que te creas, las ponencias hay que tratar de tenerlas preparadas. Si después salen mal no pasa nada.
  2. No incluir a los asistentes. La gente ha venido a escucharte, dales la oportunidad de ser escuchados, quizá te aporten más de lo que creas.
  3. No participar como asistente. Si te interesa una comunidad para dar una charla ¿por qué no para participar en ella? Ponte al otro lado sin ser protagonista y disfruta del encuentro.

Organización

  1. No avisar de la agenda. Algunos encuentros no son más que eso, encuentros, y no es necesariamente malo pero si el propósito es sólo conocerse avisa a la audiencia.
  2. No dar la bienvenida a las nuevas caras. Siempre hay gente nueva que se acerca tímidamente, y gente que viene por el networking, dales la oportunidad de presentarse.
  3. No contar cuáles son los valores de tu comunidad. Si mañana alguien organizara una comunidad sobre el mismo tema ¿por qué ir a la tuya? Si tu comunidad no tiene unos valores claros e interesantes, tu capacidad de convocatoria se verá debilitada.

En los últimos años he aprendido muchas cosas asistiendo, organizando e incluso impartiendo y me gustaría pensar que la gente a mi alrededor también. A veces algunos salen mejor que otros, se acierta mejor con los contenidos o con el formato o con la gente, pero es difícil de prever antes de asistir. Sin embargo están llenos de oportunidades que creo debemos trabajar más desde cualquiera de nuestros roles.

Desde luego si no te aportan nada es mejor no involucrarse, pero si lo haces, aprende, comparte y participa activamente.

 

 

¿Te gusta tu forma de trabajar?

Escuchar a Jason Fried es siempre inspirador. Para mí es esencial volver a sus ideas cada vez que me replanteo cuál es la filosofía de trabajo con la que más me siento identificada. La que nos transmite en sus libros Rework, Getting Real y Remote es una referencia para mí.

Leer cualquiera de sus ensayos es imprescindible si tú también quieres recordar las ideas fundamentales sobre el cómo trabajar de una forma ágil, eficiente, que nos haga sentir orgullosos de lo que hacemos, que nos permita disfrutar de lo que creamos. Jason Fried escribe de forma directa y atrevida, no se para en las justificaciones, lo que dice es lo que piensa y le ha funcionado para poner en marcha su existosa plataforma Basecamp. Aquí os dejo alguna de las ideas de ‘Getting Real’ que más me han llamado la atención:

  • Build Less: Haz menos pero hazlo mejor
  • Hace an enemy: Piensa en quién no te quieres parecer, úsalo como motivación
  • Less mass: Crea un equipo pequeño (empieza con 3), capaz de mucho, que use open source.
  • What’s the Big Idea: la visión del producto en una sola frase
  • Make Opinionated Software: tu producto tiene que tomar parte, el software agnóstico es bullshit.
  • Human Solutions: haz software sobre conceptos generales que permitan a la gente usarlos para sus propias soluciones. No fuerces convencionalismos.
  • Forget Feature Request: los clientes piden cualquier cosa que les parezca, ignóralos.
  • Hold the Mayo: pregúntale a la gente lo que no quieren.
  • From Idea to Implementation: Ideación, bocetos en papel, interfaz en HTML y de ahí al código, y no al revés.
  • Meetings are toxic: no las tengas
  • Get well rounded individuals: gente que aprenda rápido, generalistas mejor que especialistas.
  • Interface first: la interfaz es tu producto, diséñala antes de programar.
  • Three state solution: diseña para una pantalla cuando funciona con contenido correctamente, cuando está en blanco y cuando tiene errores.
  • Copywriting is interface design: si cada pixel importa, las palabras también.
  • Optimize for happiness: usa herramientas que mantengan a tu equipo motivado.
  • Hollywood launch: crea pre-hype, lanza una avance, un preliminar y luego el lanzamiento. Empieza a anunciarte antes del lanzamiento.
  • Feel the pain: haz el soporte al cliente tú mismo.
  • Better, not beta: no esperes a alcanzar la perfección, pero sé responsable.

A mí me gustaría añadir a esta especie de mantra, algún otro consejo no solicitado:

  • Tu tiempo no es oro, es mucho más: No le pongas precio a tu tiempo pero valóralo como algo que está muy por encima. Si tienes un contrato por tiempo y dinero haz que te merezca la pena, no gastes energía en cosas y personas sin valor.
  • Sé flexible, no elástico. Adaptarse a diferentes situaciones es importante, sabiendo qué tienes que ceder y qué dejas a un lado. Ser elástico es peligroso si significa acomodarte forzosamente a lo que los demás esperan de ti.
  • No hay una sola forma de sentir pasión por lo que haces, no esperes reflejarte en los demás para hacerlo, no esperes la aprobación de nadie. Sea lo que sea lo que te motiva úsalo para tu trabajo, para hacer cosas. Ése es el mejor valor añadido.

Si tú ya has leído cualquiera de los libros de Jason Fried estoy segura que te sonaran esas ideas ¿hay alguna otra que te parezca especialmente destacable?

 

 

Eventos y conferencias

Parece que la primavera trae consigo un periodo intenso de alergias y de concentración de eventos, meetups y conferencias profesionales. Desde hace cinco semanas tres de ellas han ocupado gran parte de mi tiempo, me gustaría compartir lo que he aprendido como organizadora, asistente y colaboradora.

Women Techmakers

El Women Techmakers tuvo lugar en Málaga el 1 de abril, en el Rayo Verde. Esta iniciativa de Google organizada por los grupos de desarrollo locales GDG se celebra todos los años con motivo del día de la mujer. Ésta es la segunda edición en la que Yes We Tech participa en la organización.

Lo mejor

  • 50/50 de participación y gran apoyo de la comunidad
  • Conocer nuevas mujeres que hacen tecnología en Málaga
  • Ponencias de excelencia que merecen aún más visibilidad, más tiempo y recursos
  • Colaboración entre comunidades tecnológicas locales

Lo peor

  • El formato irregular de las charlas hace difícil mantener el ritmo
  • El Rayo Verde no sirve para hacer un evento tan largo (ya que no permite el almuerzo dentro de sus instalaciones)
  • Algunas personas aún menosprecian el valor del evento y de tener una audiencia y ponentes profesionales

UX Spain

UX Spain es el encuentro de profesionales de la Experiencia de Usuario más importante de España. En esta edición reunión a unos 500 participantes y se quedaron en la lista de espera casi tantos como los que pudimos asistir. El UX Spain de 2017 se celebró el 12 y 13 de Mayo en Gijón.

Lo mejor

  • El encuentro, la gente, las ponencias… todo de 10 como siempre
  • Descubrir a alguien que no sabías ni que existía haciendo cosas alucinantes
  • La premisa de la organización de que debe haber paridad entre los ponentes
  • Saber con qué se están peleando el resto del país en temas de UX, dejando a un lado el hype

Lo peor

  • Las ciudad de Gijón tiene una malísima combinación de viaje
  • El centro de Gijón no estaba demasiado cerca del Palacio de Congresos
  • El derroche de testosterona de algún ponente demasiado encantado de conocerse

J On The Beach

J On The Beach es el evento tecnológico por excelencia en Málaga y se centra en temas de Big Data, IoT, DevOps, JVM, programación funcional y visualización de datos. Tuvo lugar en La Térmica el pasado 17-19 de Mayo. Yes We Tech formó parte del comité organizativo y celebramos un meetup durante las conferencias.

Lo mejor

  • Estar cerca de la gente que cuida su carrera profesional, que cree en Málaga como ciudad de innovación, que aporta y quiere aprender
  • Los ponentes y las ponencias de un nivel estratosférico
  • Una de las mejores organizaciones que he visto nunca desde la perspectiva de la experiencia del asistente: impecable
  • Es un encuentro internacional celebrado en una ciudad sin complejos
  • Conocer nuevamente a mujeres de otros países con ganas de dar caña a una red Yes We Tech global
  • El proyecto a modo hackathon que presentamos para Yes We Tech y el apoyo de nuestro core :_)

Lo peor

  • Los fallos técnicos que desmerecen a los ponentes al retrasar o desfavorecer sus charlas, fueron pocos pero los hubo
  • Los comentarios o salidas de tono de algún tío que aún no se da cuenta que a nadie le interesa sus complejos machirulos
  • La falta de coordinación para poder descansar y disfrutar del evento desde la organización, acabamos todos exhaustos física y mentalmente.
  • Las realidades de algunas empresas malagueñas que aún tratan a sus empleados y empleadas de forma desconfiada

Conclusiones

En las últimas semanas he dedicado mucho tiempo personal en formar parte de la comunidad profesional, siempre es enriquecedor por quién llegas a conocer, por cómo puedes ayudar a otros y otras a relacionarse, a aprender y a hacer networking. Sin embargo, hace falta una pausa para reflexionar y volver a lo básico, a las raíces, y sobre todo para no agotarse.

En temas de igualdad hay luces y sombras y mucho que hacer. En esta especie de burbuja de los eventos donde tus oportunidades laborales y profesionales parecen depender tan claramente de a quién conozcas y por dónde te dejes caer es más importante que nunca que las mujeres estemos aquí. También me hace reflexionar si no estaremos contribuyendo a una desigual forma de acceder a puestos de trabajo.

Por otra parte, como co-organizadora creo que si el equipo no comparte 100% unos valores básicos sobre la identidad y el saber-hacer del evento, se corre riesgo de implosión. Me gustaría que el próximo evento que co-organice empiece precisamente por poner en común estas ideas.

Por ahora volveré a nuestros modestos meetups a los que estáis todas y todos invitados y en los que espero poder reforzar el core de Yes We Tech para que la comunidad se sienta más cerca que nunca.

Las preguntas correctas

A la Real Academia de Ingeniería,

Como mujer, ingeniera y feminista debo reconocer el enorme valor e importancia que considero tiene su recientemente impulsado proyecto ‘Mujer e Ingeniería’ que promocionan a través de este vídeo.

Para mí es emocionante ver este tipo de proyectos ya que suponen admitir la situación de anormalidad que sufrimos en nuestra profesión.

Y es justo tras verlo con detenimiento donde me encuentro con un sabor agridulce por todo lo que esperaría que se hubiera dicho y, sin embargo, se omite o, peor aún, por cómo se presenta el problema. 

Espero que los siguientes comentarios sean entendidos por su carácter constructivo, pues entiendo lo difícil que es impulsar cualquier actividad feminista y lo inoportuno que ‘una de las nuestras’ muestre una actitud demasiado crítica.

Si bien mis opiniones son solamente mías, no representan a ningún colectivo y las lanzo con toda la esperanza de que sean bien recibidas.

Este proyecto nace para que más chicas estudien ingeniería

Es complicado hablar de números aunque en el síntoma todos coincidimos. A pesar de lo que dice la UNESCO, a mí me interesan algunos datos de los que nunca se habla:

  • ¿Cuántas ingenieras han abandonado su carrera?
  • ¿Cuántas estudiantes han dejado de ir a clase?

Seguramente piensen que haciendo así estas preguntas doy por hecho de que son muchas ¿verdad? Pues de esto va el vídeo-presentación, de hacer las preguntas correctas y evitar las respuestas simples y baratas para que nadie dé nada por sentado.


“¿Es cierto que a las chicas no les gustan las matemáticas ni la ingeniería?”

Me gustaría pensar que las chicas (o más bien las niñas) saben si quiera lo que es la ingeniería, es más, si lo sabe algún niño en general. En cualquier caso lo que me duele de ésta como primera pregunta es suponer que la primera razón por la que somos pocas es “porque a las chicas no nos gusta”. Sí, lo sé, se trata precisamente de romper con ese mito, mito que sólo se cuestiona la parte de la población que no entiende que ‘las chicas’ no dejamos de elegir la rama tecnológica porque no nos gusten o no se nos den bien las mates, sino porque no sabemos lo que es una ingeniería, porque no tenemos referentes y no entendemos su potencial.

Ante la obviedad de que a las chicas sí les gustan las matemáticas y sí podría gustarles de igual forma la ingeniería si se explicara o se practicara en las escuelas (que por cierto poco se practica aún), las respuestas son igualmente condescendientes: ¡pues claro que se nos dan bien! Es más, los comentarios dan pie a otra tesis peligrosa: chicas, si queremos podemos, pero ¿cuándo hemos dejado de querer? ¿cuándo he dejado de dedicarme a algo porque requiriera esfuerzo? ¿es que las chicas abandonamos? ¿nos desanimamos? ¿o más bien nos desaniman? 

A continuación, el remate viene en forma de “les gusta y además son muy buenas en lo suyo” ¡menos mal! porque si no lo fuéramos tampoco tendríamos derecho a dedicarnos a ello. Incluso la mediocridad está reservada a los hombres.

“Son tan difíciles las carreras de ingeniería?”

Por si no han notado ya mi tono de indignación, la siguiente pregunta retrata otro de los mitos más usados por las mentes simples que creen que las mujeres sólo podríamos querer estudiar cosas sencillas, porque, claro, no hay mujeres médicas, filólogas o fisioterapeutas ¿cierto?

Acá las respuestas más descorazonadoras, todas ellas por supuesto dirigidas a las mujeres para animarnos a esforzarnos ante la dificultad. 

Me pregunto si la carrera es difícil o es difícil la profesión. Me pregunto también si los obstáculos sólo nos los ponemos nosotras o son invisibles, y preguntándome esto último me doy cuenta de que según este vídeo sí, las barreras, chicas, son cosa nuestra.

“¿Los hombres lo tienen más fácil para trabajar como ingenieros?”

Aquí por fin escuchamos a la primera mujer que se atreve a medio insinuar que quizá, puede, tal vez, el hecho de que la ingeniería es un mundo de hombres (”presencia masculina”) donde no somos extraordinarias por estar fuera del “estándar” sino que somos las que estamos fuera de lugar (”nos salíamos de la media”), las que no pertenecemos a este mundo.

Al hilo de esta respuesta, la siguiente entrevistada habla por fin de las “barreras inconscientes” y me lleno de esperanza porque se refiera sobre cómo puede ser que influyan en que quienes podrían contratar, financiar, confíar, apoyar o colaborar con iniciativas lideradas por mujeres dejándose llevar por su prejuicios. Pero no, el mensaje que por supuesto respeto porque es su opinión es que la forma de luchar contra las barreras inconscientes, chica, es hacerte visible. Porque somos invisibles. La barrera es una imaginación tuya que aunque sea inconsciente mía y me deje influir por mis creencias sexistas tú debes solucionar haciéndote visible.

Es muy triste que en menos de tres minutos de vídeo de un proyecto tan necesario como este liderado nada más y nada menos que por la Real Academia de la Ingeniería hayamos abarcado ya tantos tópicos y mensajes confusos para concluir justificando por qué “son necesarios proyectos como Mujer e Ingeniería”.

“¿Qué les dirías a las chicas para que se hagan ingenieras?”

Yo lo primero que no les diría, o no les llamaría, es ‘chicas’ toda su vida. Serás una niña con inquietudes y luego serás una mujer ingeniera. Serás lo que quieras pero no dejes que nadie te robe la curiosidad ni el interés. 

Segundo les explicaría lo que es la Ingeniería, lo que es la tecnología. Les hablaría no sólo del aspecto profesional sino del social, del político, del creativo. Suscribiría el comentario de Ana Alonso cien por cien.

Lo que no haría sería negarles la realidad porque sí: sí, hay barreras y no, no te las pones tú, hay barreras culturales y ésas nos las ponen los demás, no las hemos elegido. Hay machismo, lo siento si no querías escucharlo pero lo hay, de ese tipo de machismo normalizado, de ese del que se sufre por el simple hecho de ser minoría.

Sin embargo tú, que ya sabes lo que es esforzarte ante materias difíciles como las mates, que ya sabes que si quieres puedes, debes usar parte de tu energía para superarlas y, sobre todo, para no dejar que te impidan seguir con tu camino.

“Merece la pena”

Por supuesto que merece la pena. Siento si no hemos dejado claro en la presentación de este vídeo que iba dirigido a convencerte qué de bueno tiene ser Ingeniera. Siento si hemos dedicado cuatro minutos a justificar el proyecto suavizando al máximo nuestras reivindicaciones, pero ya nos has visto. Somos mujeres y hacemos tecnología, porque se puede. Cierto, porque se puede y porque nos empeñamos a pesar de todo.


Vuelvo a insistir, este proyecto es el proyecto de todas: conseguir explicar y convencer a las niñas de hoy por qué la ingeniería es la formación ideal para poder participar en el maravilloso mundo de la creación y desarrollo de tecnología. No es el único pero es el más aconsejable para una preparación profesional. 

Por alguna razón, para la que habrá que hacer la pregunta correcta, el número de mujeres que estudian ingeniería ha descendido notablemente y esto nos preocupa. 

Tú, que aún eres una niña, ésto no lo vives como un problema. Yo, que tengo más de treinta años, que tuve mucha suerte cuando tuve tu edad, siento que las mujeres más jóvenes están perdiendo una oportunidad única en la historia. Por eso quiero convencerte. Porque ya sé que puedes ser lo que quieras por difícil que sea, pero sería realmente emocionante verte como Ingeniera. Como agente del cambio y progreso tecnológico.

Building your own tools with existing software

I’m sure you’re sick to death to hear whether designers should learn to code or not.

To me, coding skills have let me create my own designer toolkit by reusing and extending current software tools. Have you ever imagine how cool would be to become your own user while developing a solution?

At the moment there are thousands of open-source apps available for anyone to improve them. Some of them do just basic things like To-Do lists apps and others are a bit more sophisticated like Chats.

I’m not even talking about libraries and that crazy need of knowing the whole universe of packages and extensions of a programming framework. I’m talking about already built-in solutions with a purpose, with an API, and with an easy-to-consume documentation.

This is an experiment that I love to make from time to time: just pick an existing tool, see the code, imagine a different purpose with the current interaction model, a different way of using the visual grammar and customise it to see how the UI paradigm will work for a different goal.

If you include yourself as the target user, as a designer no one better than you what you want and need so, you can go ahead and create something fantastic to make your life easier, funnier or more productive.

Designer, you have the power of imagination, the good habits of a well-stablished UX process, and a strong creativity and ability to conceptualise things that most people can hardly envision, you just need to know the keys to play with the code and cross the red line.

It is to me the funniest way to learn.

Soon I’ll share my latest experiment: buidling my own UX testing framework 😉

Optimismo sin reservas

No he triunfado. No importa. Recuerdo que cuando estudiaba, cuando entrenaba, cuando me preparaba para afrontar retos, lo que me hacía sentir capaz no era el miedo a no dar la talla, ni el ser consciente de las dificultades del proceso, sino el desafío del esfuerzo.

Soy una convencida de que las mejores cosas que te da la vida requieren esfuerzo. Por eso, cuando pienso en qué cosas desalientan a la gente para superarse a si mismos, para atreverse con una u otra carrera profesional o proyecto, para arriesgar el corazón en una batida no está el miedo al fracaso, sino la pasión misma por vivirlo.

No, quienes actuáis con condescendencia no tenéis razón, solamente erráis en lo más básico: nadie espera alimentar su motivación con las frustraciones de otro.

Dejad de dar consejos y empezad a aceptar que por los demás lo más sensato es construir colectivamente. O quedaos solos. 

Adiós a la competencia del incompetente, así como a la irresponsabilidad del responsable. A partir de ahora me limito a no dar consejos, a hacer lo que tiene sentido, a ofrecer un rato de conversación sobre cómo podemos dejar de preocuparnos por triunfar y empezar a sentirnos orgullosos.

Pasen y vean, empezamos desde abajo.