Aprender a enseñar… con propósito

Recientemente he terminado el taller Aprender a Enseñar de La Nave Nodriza facilitado por Marina Lorenzo y Ana Carrascosa de Materia Prima. Mi motivación principal para hacer este curso era el de conseguir, a través de la formación, transformar la manera en la que comparto conocimiento y adecuarla a la audiencia para que tenga valor. Sin embargo, me he encontrado con mucho más.

La buena formación se diseña para la audiencia

El principio es sencillo: el objetivo es que el alumnado aprenda algo que le transcienda. Tan ‘sencillo’ como cualquier otro principio del diseño centrado en el usuario: poner a las personas en el centro del proceso, diseñar productos que las personas deseen usar, encuentren útiles, usables, vivenciales.

Una buena sesión de formación, al igual que un buen producto digital, debe ser diseñada pensando en las personas a las que va dirigida. Partiendo de sus necesidades, sus expectativas, su conocimiento previo y su contexto (y en este contexto intervienen muchos factores).

Pero hay otra cosa mucho más interesante: el grupo. El aprendizaje que se produce en adultos (andragogía) no depende de las facilitadoras únicamente ni se transmite en una única dirección. El trabajo colectivo, la observación, la interactividad con otras personas es fundamental.

El poder del lenguaje, el marco teórico y metodológico, el entendimiento de las fases del aprendizaje grupal y la definición correcta de objetivos realistas, alcanzables y ¡medibles! son parte de este proceso de diseño.

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Programar es difícil, pero no imposible

¿Que aún no sabes programar? ¿Cómo es posible? Todos deberíamos programar. Los diseñadores, a programar porque si no no hablaréis el mismo idioma que los desarrolladores. Las mujeres, venga ya chicas si es muy fácil y sabemos que sólo os gustan las cosas si son fáciles. Los niños de cuatro años, pero ¿a qué estáis esperando? ¿no os gustaría ser CEOs de una empresa a los once? Desde luego si no sabes programar es porque no quieres, todo el mundo lo hace… ¡es muy fácil! MENTIRA.

Ya está bien de endulzar una práctica como la programación para que se subestime y de esta forma resulte más popular. Ya está bien de construir falacias acerca de la tecnología. Programar es difícil. Programar requiere de entender bien el problema que se quiere resolver, de ser capaz de diseñar y expresar la solución en un lenguaje de programación (ahí los hay más sencillos o más complejos) y de ser capaz de validarlo a prueba de fallos.

¿Qué es programar?

Hace poco me preguntaron cómo explicaría a una persona que no sabe nada de programación qué es programar. Mi respuesta fue más o menos esta:

Programar es la forma que tenemos de decirle a una máquina (generalmente un ordenador) lo que debe hacer y cómo debe hacerlo, a este conjunto de instrucciones lo llamamos programa. Es lo que hace posible que tengamos aplicaciones en el móvil, que tengamos Facebook, o que tengamos coches autoconducidos. El lenguaje de programación más básico es el binario, unos y ceros (pasa o no pasa corriente por un circuito), pero esto es muy difícil de manejar por humanos. Por esto se crearon lenguajes de programación de alto nivel, más cercanos al lenguaje natural, de forma que las instrucciones que escribimos se traducen automáticamente al binario y con la ventaja de que aprenderlo sea tan fácil como aprender un idioma. Como con los idiomas existen muchos lenguajes de programación, algunos de ellos están especializados en tecnologías diferentes, por ejemplo, para web, videojuegos, procesamiento de datos, etc. Pero la gran mayoría tienen muchas características en común.

Para programar se requiere desarrollar un pensamiento abstracto a diferentes niveles, a veces necesitarás conocimiento matemático, otras veces del lenguaje natural, otras veces de las arquitecturas sobre las que programas, otras sobre las personas que lo utilizarán… y otras veces todo a la vez.

Sin embargo,  no es imposible aprender a programar y depende mucho del lenguaje y entorno de desarrollo que lo hagas. Requiere práctica y tiempo para asimilar ciertas ideas, como todo. Hay ciertos lenguajes que son más agradecidos al principio, al igual que tocar el piano no requiere de técnica para ‘escuchar’ los primeros sonidos, hay lenguajes de programación que permiten ‘ver’ rápidamente los resultados como pudiera ser Javascript. No podemos olvidar que tanto el piano como la guitarra requiren años de maestría para poder crear buenas melodías y donde el estilo musical es importante.

¿Debería aprender a programar?

Depende. Si alguna vez te has preguntado esto imagino que es porque en algún momento te has planteado acercarte a alguna disciplina relacionada con la tecnología directa o indirectamente, o simplemente porque tienes un smartphone, una consola, una tablet y sientes curiosidad por saber qué pasa ahí dentro.

Saber programar tiene claros beneficios psicológicos, te prepara mejor para el mundo laboral del futuro y te ayudará a desarrollar tus propias ideas.

No necesitas estudiar una Ingenería para aprender a programar, las Ingenerías persiguen dotar de unos conocimientos más amplios sobre tecnología a quienes las cursan y programar es tan sólo la herramienta fundamental que hace tangible su trabajo.

Los lenguajes de programación pueden ser expresados tanto por ingenieros/as, como por artistas, científicos/as, estudiantes, administrativos/as, filósofos/as y cualquier otra persona que tenga un ordenador propio y tiempo para dedicarle.

Aprender programación es una de esas cosas que cada vez más están al alcance de cualquiera, existen cientos de recursos online, nunca antes la experiencia del aprendizaje había sido tan accesible y si de algo versa la web es de contenidos relacionados con la programación.

La oportunidad para adquirir este conocimiento es clara, las posibilidades de lo que se puede hacer son infinitas y la necesidad de diversificar las aplicaciones, los enfoques y las personas que la usan como herramienta creativa o de trabajo es cada vez más acuciante. No puedo más que animarte a intentarlo, a probarlo durante un tiempo. Empieza por resolver un problema que tengas tú, diviértete y coge soltura. Y sobre todo comparte.

No es fácil, pero sí posible.

Qué se aprende en un meetup

Los encuentros de tecnología que se organizan a través de la web Meetup en la ciudad de Málaga han crecido como la espuma en los últimos dos años. Yes We Tech, Databeers, Scala, Frontend, Digital Marketing e incluso comunidades con más recorrido como GDG se han pasado a esta plataforma para anunciar sus eventos. Cada semana hay al menos un meetup al que asistir y una oportunidad de aprender algo nuevo.

Pero ¿qué se aprende en un meetup realmente? Los beneficios de ir a uno de estos encuentros más allá de los contenidos residen en el networking en sí mismo. Si un meetup no favorece a que la gente interactúe entre sí, personalmente no iría, pero vamos a analizarlo desde sus diferentes perspectivas.

Asistentes

  1. Networking. Oportunidad de conocer y darme a conocer en un plano profesional.
  2. Practicar. Si es un taller, me permite practicar una herramienta o adquirir unos conceptos básicos.
  3. Escuchar. Inspiración o descubrimiento, pero dificilmente podré aprender algo si no lo continúo en casa.

Ponentes

  1. Hablar en público. Practicar habilidades de comunicación en público, importantísimas.
  2. Venderse. Oportunidad de contar tus proyectos, experiencias, opiniones sobre un tema profesional.
  3. Feedback. Recibir feedback de la asistencia sobre un tema que te interesa particularmente.

Organizadores

  1. Liderar. Llevar la iniciativa y así posicionarte en la comunidad tecnológica.
  2. Innovar. Poder establecer un punto de vista diferente sobre las formas en las que se llevan a cabo estos eventos.
  3. Networking++. Oportunidad de conocer a muchas más gente de forma cercana.

 

Para mí son muchos los beneficios que tiene participar en cualquiera de sus roles en un meetup. Sin embargo, no todo es tan perfecto e ideal y debemos ser selectivos para no acabar intoxicados por el presencialismo en las comunidades. Hay ciertas cosas que deberían evitarse en mi opinión cuando se hacen meetups, también desde sus diferentes posiciones.

Asistencia

  1. Ir, escuchar y marcharte. A no ser que no te haya gustado nada de lo que has visto, recibir información y no aportar nada es una forma de menospreciar el valor del encuentro. La gente quiere conocerte y escucharte, ése es el objetivo del evento.
  2. Comentarios fuera de lugar. No ser conscientes de donde estamos o quiénes están a nuestro alrededor puede ser uno de los peores errores. Aunque haya cerveza no es un bar, aunque haya camaredería no son tus colegas. Siempre habla con respeto.
  3. Pasar de la charla. Ir a un meetup para no atender a la ponencia es una pérdida de tiempo y una intrusión para quienes sí quieren estar allí. Quédate en casa o espera al momento de la cerveza.

Ponencias

  1. No prepararte tu ponencia. No infravalores tu audiencia ni la oportunidad que se te da. Por pocos asistentes que creas que tienes o por muy experto/a que te creas, las ponencias hay que tratar de tenerlas preparadas. Si después salen mal no pasa nada.
  2. No incluir a los asistentes. La gente ha venido a escucharte, dales la oportunidad de ser escuchados, quizá te aporten más de lo que creas.
  3. No participar como asistente. Si te interesa una comunidad para dar una charla ¿por qué no para participar en ella? Ponte al otro lado sin ser protagonista y disfruta del encuentro.

Organización

  1. No avisar de la agenda. Algunos encuentros no son más que eso, encuentros, y no es necesariamente malo pero si el propósito es sólo conocerse avisa a la audiencia.
  2. No dar la bienvenida a las nuevas caras. Siempre hay gente nueva que se acerca tímidamente, y gente que viene por el networking, dales la oportunidad de presentarse.
  3. No contar cuáles son los valores de tu comunidad. Si mañana alguien organizara una comunidad sobre el mismo tema ¿por qué ir a la tuya? Si tu comunidad no tiene unos valores claros e interesantes, tu capacidad de convocatoria se verá debilitada.

En los últimos años he aprendido muchas cosas asistiendo, organizando e incluso impartiendo y me gustaría pensar que la gente a mi alrededor también. A veces algunos salen mejor que otros, se acierta mejor con los contenidos o con el formato o con la gente, pero es difícil de prever antes de asistir. Sin embargo están llenos de oportunidades que creo debemos trabajar más desde cualquiera de nuestros roles.

Desde luego si no te aportan nada es mejor no involucrarse, pero si lo haces, aprende, comparte y participa activamente.