Cuando lees el impacto que una simple notificación en el móvil puede tener en los usuarios, hace que te plantees muchos aspectos del diseño de un producto. Especialmente si ese producto está destinado a ayudarnos a gestionar el riesgo de una pandemia global.

La app Radar Covidno ha estado exenta de polémica y de un problema de adopción que la han convertido en un muñeco roto. Sobre todo cuando vemos que algunas comunidades autónomas ni si quiera han desarrollado la integración necesaria.

Con este artículo me gustaría tratar abordar una idea diferente replanteando el problema que pretende solucionar Radar Covid.

Conoce en todo momento si estás “expuesto”

La app Radar Covid informa, cual radar, si en algún momento ‘reciente’ has estado en contacto con personas que han dado positivo en la enfermedad COVID-19. Pero esto presenta dos problemas:

  1. ¿De dónde sale la información? Es un misterio para el usuario final.
  2. ¿Cuándo nos avisa del riesgo? Muchas veces, cuando ya no podemos hacer nada para evitar el contagio.

El primer problema a plantear es el de darle a las personas información que sí puedan manejar y sobre la que sí puedan actuar en un tiempo razonable.

Hasta ahora sabemos que para protegernos de este virus debemos:

  • Lavarnos las manos con frecuencia
  • Usar mascarilla que nos tape nariz y boca
  • Mantener la distancia social

Además de estas medidas sabemos que los sitios cerrados es mejor evitarlos, ventilarlos y/o pasar el menor tiempo posible. Que hay lugares donde el tránsito de personas es muy elevado como el transporte o los centros comerciales y, por ello, conviene conocer las alternativas en la medida de lo posible.

Por otra parte, si nos encontramos con síntomas posibles, hay otras recomendaciones sanitarias que debemos añadir:

  • Permanecer en casa durante 10 días.
  • Avisar a nuestros contactos recientes de que hay un posible contagio.

El objetivo es evitar el contagio a toda costa antes de que se produzca y seguir con nuestras vidas en esta neonormalidad impostada. El problema no es que haya gente infectada por un virus andando suelta por ahí, sino que esa gente no siga las recomendaciones y acabe contagiando al resto sin saberlo. El problema no es estigmatizar la enfermedad sino mantener unos hábitos de comportamiento que ayuden a evitarla para no colapsar los servicios sociales. El problema más difícil de resolver no es el de protegerse, sino el de proteger al resto porque cualquiera de nosotros podríamos contagiar a alguien sin saberlo.

Aquí empieza “keep it cool”.

“Keep it cool”

Llamemos a nuestra app ficticia “Keep it cool” ¿Por qué en inglés? Porque es cool (guay) y porque tenemos que acercarnos a la audiencia más joven para que sean los embajadores de la misma (sí son embajadores, no son locos irresponsables que no piensan en los demás). El enfoque que le demos al lenguaje es importante. Éste deber ser sencillo y directo, y si creamos una terminología propia además ayudaremos a crear una comunicación única. How cool are you?

Respecto a la imagen, intentaremos evitar colores pasteles que infantilicen o minimicen el problema. Nuestra app usará colores intensos y con energía que ayuden a ver claramente si hay zonas cool (frías) o zonas risky (riesgosas).

Vamos a diseñar un mapa de calor que visualice las densidades de población alimentado por otras variables contextuales y situacionales.

Pasemos de estigmatizar a la gente portadora o no de un virus con o sin resultados PCR. Todos contribuimos a hacer que una zona sea cool o risky. Si pasamos por un espacio y mantenemos esos hábitos se mantendrá cool, si por el contrario la zona es un recinto cerrado y permanecemos demasiado tiempo demasiado cerca de otras personas, la hacemos risky.

Veamos esos mapas en de calor en tiempo real (hagamos de la 5G nuestro aliado, negacionistas guiño guiño) para poder decidir por dónde moverse en una ciudad, como si de la información de la calidad del aire se tratara. Dónde es el mejor sitio para sentarse en el bus, qué bares están más despejados y qué áreas debemos controlar al ser difícilmente ‘enfriables’. La app va contigo, es una herramienta más. Si quieres te recuerda que tus rituales de higiene, si quieres te enseña un paseo relajado sin mucha gente.

El objetivo es motivarnos para tener siempre una actitud y un comportamiento responsable ofreciéndonos la información pertinente que sabemos y podemos gestionar.

Conclusiones finales

Este texto es sólo un esbozo de lo que podría ser una posible solución alternativa inspirada en servicios similares que encontramos cerca: apps que te informan del estado de las carreteras, del estado de la calidad del aire, del tiempo atmosférico, etc.

Por otra parte, habría que plantear qué soluciones tecnológicas permiten desarrollar esta solución asegurando la privacidad y el anonimato de las usuarias. Es importante también ofrecer los datos totales o relativos sobre los que se dibuja el mapa para que podamos saber con cuánta información contamos (si en el pueblo ‘A’ nadie se instala la app, difícilmente podremos dar veracidad al mapa generado).

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UX Lead at Ebury and graduated as a Computer Engineer at the University of Granada. In the past, I've worked as a teacher, consultant, and developer. Designing valuable technology for people is what I enjoy the most.

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