No he triunfado. No importa. Recuerdo que cuando estudiaba, cuando entrenaba, cuando me preparaba para afrontar retos, lo que me hacía sentir capaz no era el miedo a no dar la talla, ni el ser consciente de las dificultades del proceso, sino el desafío del esfuerzo.

Soy una convencida de que las mejores cosas que te da la vida requieren esfuerzo. Por eso, cuando pienso en qué cosas desalientan a la gente para superarse a si mismos, para atreverse con una u otra carrera profesional o proyecto, para arriesgar el corazón en una batida no está el miedo al fracaso, sino la pasión misma por vivirlo.

No, quienes actuáis con condescendencia no tenéis razón, solamente erráis en lo más básico: nadie espera alimentar su motivación con las frustraciones de otro.

Dejad de dar consejos y empezad a aceptar que por los demás lo más sensato es construir colectivamente. O quedaos solos. 

Adiós a la competencia del incompetente, así como a la irresponsabilidad del responsable. A partir de ahora me limito a no dar consejos, a hacer lo que tiene sentido, a ofrecer un rato de conversación sobre cómo podemos dejar de preocuparnos por triunfar y empezar a sentirnos orgullosos.

Pasen y vean, empezamos desde abajo.

Previous ArticleNext Article
UX Lead at Ebury and graduated as a Computer Engineer at the University of Granada. In the past, I've worked as a teacher, consultant, and developer. Designing valuable technology for people is what I enjoy the most.

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.