Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

Las preguntas correctas

L

A la Real Academia de Ingeniería,

Como mujer, ingeniera y feminista debo reconocer el enorme valor e importancia que considero tiene su recientemente impulsado proyecto ‘Mujer e Ingeniería’ que promocionan a través de este vídeo.

Para mí es emocionante ver este tipo de proyectos ya que suponen admitir la situación de anormalidad que sufrimos en nuestra profesión.

Y es justo tras verlo con detenimiento donde me encuentro con un sabor agridulce por todo lo que esperaría que se hubiera dicho y, sin embargo, se omite o, peor aún, por cómo se presenta el problema. 

Espero que los siguientes comentarios sean entendidos por su carácter constructivo, pues entiendo lo difícil que es impulsar cualquier actividad feminista y lo inoportuno que ‘una de las nuestras’ muestre una actitud demasiado crítica.

Si bien mis opiniones son solamente mías, no representan a ningún colectivo y las lanzo con toda la esperanza de que sean bien recibidas.

Este proyecto nace para que más chicas estudien ingeniería

Es complicado hablar de números aunque en el síntoma todos coincidimos. A pesar de lo que dice la UNESCO, a mí me interesan algunos datos de los que nunca se habla:

  • ¿Cuántas ingenieras han abandonado su carrera?
  • ¿Cuántas estudiantes han dejado de ir a clase?

Seguramente piensen que haciendo así estas preguntas doy por hecho de que son muchas ¿verdad? Pues de esto va el vídeo-presentación, de hacer las preguntas correctas y evitar las respuestas simples y baratas para que nadie dé nada por sentado.


“¿Es cierto que a las chicas no les gustan las matemáticas ni la ingeniería?”

Me gustaría pensar que las chicas (o más bien las niñas) saben si quiera lo que es la ingeniería, es más, si lo sabe algún niño en general. En cualquier caso lo que me duele de ésta como primera pregunta es suponer que la primera razón por la que somos pocas es “porque a las chicas no nos gusta”. Sí, lo sé, se trata precisamente de romper con ese mito, mito que sólo se cuestiona la parte de la población que no entiende que ‘las chicas’ no dejamos de elegir la rama tecnológica porque no nos gusten o no se nos den bien las mates, sino porque no sabemos lo que es una ingeniería, porque no tenemos referentes y no entendemos su potencial.

Ante la obviedad de que a las chicas sí les gustan las matemáticas y sí podría gustarles de igual forma la ingeniería si se explicara o se practicara en las escuelas (que por cierto poco se practica aún), las respuestas son igualmente condescendientes: ¡pues claro que se nos dan bien! Es más, los comentarios dan pie a otra tesis peligrosa: chicas, si queremos podemos, pero ¿cuándo hemos dejado de querer? ¿cuándo he dejado de dedicarme a algo porque requiriera esfuerzo? ¿es que las chicas abandonamos? ¿nos desanimamos? ¿o más bien nos desaniman? 

A continuación, el remate viene en forma de “les gusta y además son muy buenas en lo suyo” ¡menos mal! porque si no lo fuéramos tampoco tendríamos derecho a dedicarnos a ello. Incluso la mediocridad está reservada a los hombres.

“Son tan difíciles las carreras de ingeniería?”

Por si no han notado ya mi tono de indignación, la siguiente pregunta retrata otro de los mitos más usados por las mentes simples que creen que las mujeres sólo podríamos querer estudiar cosas sencillas, porque, claro, no hay mujeres médicas, filólogas o fisioterapeutas ¿cierto?

Acá las respuestas más descorazonadoras, todas ellas por supuesto dirigidas a las mujeres para animarnos a esforzarnos ante la dificultad. 

Me pregunto si la carrera es difícil o es difícil la profesión. Me pregunto también si los obstáculos sólo nos los ponemos nosotras o son invisibles, y preguntándome esto último me doy cuenta de que según este vídeo sí, las barreras, chicas, son cosa nuestra.

“¿Los hombres lo tienen más fácil para trabajar como ingenieros?”

Aquí por fin escuchamos a la primera mujer que se atreve a medio insinuar que quizá, puede, tal vez, el hecho de que la ingeniería es un mundo de hombres (”presencia masculina”) donde no somos extraordinarias por estar fuera del “estándar” sino que somos las que estamos fuera de lugar (”nos salíamos de la media”), las que no pertenecemos a este mundo.

Al hilo de esta respuesta, la siguiente entrevistada habla por fin de las “barreras inconscientes” y me lleno de esperanza porque se refiera sobre cómo puede ser que influyan en que quienes podrían contratar, financiar, confíar, apoyar o colaborar con iniciativas lideradas por mujeres dejándose llevar por su prejuicios. Pero no, el mensaje que por supuesto respeto porque es su opinión es que la forma de luchar contra las barreras inconscientes, chica, es hacerte visible. Porque somos invisibles. La barrera es una imaginación tuya que aunque sea inconsciente mía y me deje influir por mis creencias sexistas tú debes solucionar haciéndote visible.

Es muy triste que en menos de tres minutos de vídeo de un proyecto tan necesario como este liderado nada más y nada menos que por la Real Academia de la Ingeniería hayamos abarcado ya tantos tópicos y mensajes confusos para concluir justificando por qué “son necesarios proyectos como Mujer e Ingeniería”.

“¿Qué les dirías a las chicas para que se hagan ingenieras?”

Yo lo primero que no les diría, o no les llamaría, es ‘chicas’ toda su vida. Serás una niña con inquietudes y luego serás una mujer ingeniera. Serás lo que quieras pero no dejes que nadie te robe la curiosidad ni el interés. 

Segundo les explicaría lo que es la Ingeniería, lo que es la tecnología. Les hablaría no sólo del aspecto profesional sino del social, del político, del creativo. Suscribiría el comentario de Ana Alonso cien por cien.

Lo que no haría sería negarles la realidad porque sí: sí, hay barreras y no, no te las pones tú, hay barreras culturales y ésas nos las ponen los demás, no las hemos elegido. Hay machismo, lo siento si no querías escucharlo pero lo hay, de ese tipo de machismo normalizado, de ese del que se sufre por el simple hecho de ser minoría.

Sin embargo tú, que ya sabes lo que es esforzarte ante materias difíciles como las mates, que ya sabes que si quieres puedes, debes usar parte de tu energía para superarlas y, sobre todo, para no dejar que te impidan seguir con tu camino.

“Merece la pena”

Por supuesto que merece la pena. Siento si no hemos dejado claro en la presentación de este vídeo que iba dirigido a convencerte qué de bueno tiene ser Ingeniera. Siento si hemos dedicado cuatro minutos a justificar el proyecto suavizando al máximo nuestras reivindicaciones, pero ya nos has visto. Somos mujeres y hacemos tecnología, porque se puede. Cierto, porque se puede y porque nos empeñamos a pesar de todo.


Vuelvo a insistir, este proyecto es el proyecto de todas: conseguir explicar y convencer a las niñas de hoy por qué la ingeniería es la formación ideal para poder participar en el maravilloso mundo de la creación y desarrollo de tecnología. No es el único pero es el más aconsejable para una preparación profesional. 

Por alguna razón, para la que habrá que hacer la pregunta correcta, el número de mujeres que estudian ingeniería ha descendido notablemente y esto nos preocupa. 

Tú, que aún eres una niña, ésto no lo vives como un problema. Yo, que tengo más de treinta años, que tuve mucha suerte cuando tuve tu edad, siento que las mujeres más jóvenes están perdiendo una oportunidad única en la historia. Por eso quiero convencerte. Porque ya sé que puedes ser lo que quieras por difícil que sea, pero sería realmente emocionante verte como Ingeniera. Como agente del cambio y progreso tecnológico.

I’m UX/Product Designer at Ebury. I have a caotic side project called Cinefilica and founded the most interesting tech community in Málaga Yes We Tech.

1 comentario

  • […] Ahora bien, esta pregunta me resulta curiosa porque no es la primera vez que se asocia la idea de la ‘dificultad’ como posible factor que hace que las mujeres no queramos aprender a programar. La medicina y las ciencias de la salud no son más sencillas y están llenas de mujeres. Recuerdo un vídeo de la Real Academia de las Ingenierías el cual analizamos y sobre el que escribí en mi blog personal. […]

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