Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

Wearing a wereable

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Hace un mes me compré un (nuevo) smartwatch. – En realidad iba a ser un regalo, pero como siempre me pasa, acabó siendo un autoregalo y una promesa de un regalo mejor).

El modelo es el LG G Buddy en negro con Android Wear, algo muy básico que conseguí por 99€, un precio razonable para experimentar. – Sí ya sé, vaya birria de regalo, qué le vamos a hacer…

Por sus características, es un reloj que debe estar conectado por Bluetooth a mi móvil Android, y cargarse cada 3-4 días de uso. No me parece demasiado grande para mi muñeca, ni con un estilo demasiado marcado, ni pesa mucho. Creo que es cómodo como cualquier otro reloj y cumple mínimo las dos funciones básicas que debe tener:

  1. Da la hora
  2. Puedes ponértelo en la otra muñeca si quieres acordarte de algo

La experiencia de la tecnología llevable

El uso que le he dado al reloj ha sido un uso cotidiano. No me he atrevido a llevarlo mientras hacía deporte, no me parecía tan apropiado para eso a pesar de que es resistente al agua. El caso es que me resulta bastante incómodo cualquier tipo de pantalla que no tenga botones físicos. Uso un Polar, antes de eso usaba el Nike+ Sportwatch y antes de eso mi iPod de 3º generación. Cuando corro me resulta más cómodo presionar, que tocar o deslizar el dedo mientras estoy en movimiento y esperar que la interfaz reaccione.

Sin embargo, para el día a día, mientras trabajo o hago mi vida fuera de casa, lo tengo conectado con mi móvil tanto como la batería de éste me lo permite.

El reloj es un reproductor de notifcaciones el 90% del tiempo, un acceso rápido a contestar a esas notificaciones un 5% y el otro 5% es ese desconocido que te encontrarías en un ascensor que te hablaría del tiempo, del tráfico y además te chivaría lo poco o mucho que te has movido ese día. 

Éste último 5% es todo mérito de Google Now (y Google Fit), que me encanta y creo que entiende muy bien el contexto y la información relativa al usuario. Fuera de bromas, creo que llevarlo en la muñeca es mucho más oportuno que en el móvil.

Sobre el exceso de notificaciones podría decirse que ‘ahorra tiempo’ si no se acumulan. Si lo hacen ya no puedes previsualizarlas en el reloj pero sí en el móvil. Es cómodo porque es discreto, puedo estar todo el día moviéndome por la casa o la oficina, dejar mi móvil en el bolso y enterarme de si alguien me está hablando por alguna red social o por mail mirando rápidamente la muñeca sin interrumpir ninguna conversación ‘en directo’.

En el coche también es útil, pero peligroso. Recibir un mensaje y poder contestarlo hablándole a tu reloj como en el coche fantástico es más seguro que intentar hacerlo manipulando el móvil. Aún así, hay que irse con cuidado.

En general este uso de receptor o canalizador de notificaciones para que resulte útil te convierte en un poco esclavo, como ya lo hace el móvil. Cuanto más quieres que te comunique, más inoportuno o estresante se convierte. 

Las reacciones de la gente han sido curiosas. No se puede negar que tiene un toque moderno, techie o frikie. El diseño de cada skin para el reloj es divertida y ‘chanante’. Los smartwatch molan porque aún no está muy extendido. 

Finalmente un uso curioso es mientras trabajo con el ordenador (entro 8h-10h al día), escucho música en Spotify (4-5h al día) y me da por saltar una canción desde el reloj. ¡No sirve para nada porque falla! Si bien salta la canción, parece que el móvil recibe la interacción y entiende que debe ser él el reproductor, así que paso de escuchar música por mis cascos a compartirla con quien haya en la habitación. Absurdo e incómodo porque tienes que cerrar la app en el reloj para que no te moleste.


Llevar un wereable es, en mi opinión, algo que me resulta de lo más natural y útil según qué contextos. Cuando hago deporte no puedo vivir sin mi reloj, cuando estoy en casa no me resulta interesante a no ser que pudiera verlo conectado a otros dispositivos o electrodomésticos, y en el trabajo me funciona bastante bien cuando realmente me muevo de mi puesto (en reuniones, en la mesa de algún/a compañero/a, etc.)

No descarto comprar algo mejor en el futuro, seguramente con WiFi y con mejor diseño. Pero como siempre, lo que vale de un reloj son sus aplicaciones y sus servicios. Es imprescindible que estén adaptados a contextos de uso reales y útiles. Seguro que Apple vende millones de relojes estas navidades, pero está en nosotros/as, creadores de productos digitales, aprovechar la oportunidad para construir soluciones que sirvan para algo más que para recibir notificaciones.

No seamos como consumidores y usuarios sólo el producto de la industria, no nos convirtamos sólo en ‘donantes de datos’, seamos capaces de aprovechar la naturalidad de la tecnología llevable, vestible, ponible y portable, para ofrecer algo distinto, para percibir algo evolucionado.

Más allá de la moda y el diseño, los wereables se convertirán en la tecnología que nos ayude a ampliar nuestros sentidos de la forma más natural y menos disruptiva. 

Trabajemos para conseguirlo.

I’m UX/Product Designer at Ebury. I have a caotic side project called Cinefilica and founded the most interesting tech community in Málaga Yes We Tech.

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Por Carmel Hassan Montero
Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

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