Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

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Me gusta la ingeniería, me gusta pensar en procesos y metodologías como forma de coordinar el esfuerzo de un equipo de gente con perfiles diferentes para sacar el mejor producto viable. Cerebro y músculo con objetivos comunes. Como me gusta, disfruto del proceso, más cuando la repercusión del beneficio al finalizarlo no está siempre clara.

Creo que pensar en procesos y metodología forma parte de cualquier ingeniero y también de cualquier persona dedicada a la Experiencia de Usuario (incluso en equipos de un sólo miembro).

De la ingeniería también me gustaba programar, sobre todo cuando era una tarea sencilla, cuando no tenía que salir del shell para hacer cosas chulas, o cuando trabajaba con entornos de desarrollo completos. Cuando el lenguaje que usaba no requería de aprender una serie de cosas inútiles porque no estaba bien pensado para el propósito o arquitectura sobre el que se desplegaría.

Me gustan las cosas sencillas, es decir no me gustan las cosas innecesariamente complicadas por complejas que sean.

Ya sea porque soy ingeniera o me he pasado la vida rodeada de frikies amantes de la tecnología, me gusta conocer las novedades en tecnología que hay en el mercado o en investigación. Me gustan los prototipos, las ideas nuevas y el impacto que ésto tiene en la sociedad.

Y me gusta formar parte de esto como creadora, pensadora, desarrolladora y diseñadora. Por eso pienso que forma parte de mi preparación fundamental mantener siempre la visión más amplia posible en la creación de productos tecnológicos.

Sin embargo, durante varias etapas de mi carrera desde que me matriculara en la factultad en 2001, me he ido encontrando con una serie de mensajes contradictorios de quienes creen estar ahí para enseñarte algo, a saber:

  1. Si no eres un amante del cacharreo no eres informático, pero si no sabes nada sobre matemáticas puedes ser lo que quieras. 
  2. Aprender tecnologías frontend, desarrollo web o diseño de interfaz es algo accesorio, pero trabajar en un desarrollo y no tener dorma de que lo utilice un humano es secundario.
  3. Los diseñadores tenemos que aprender a programar, pero no podemos dar nuestra opinión sobre tecnología.
  4. En los negocios la seguridad en uno mismo es importante, pero ojo, lo que para unos es muestra de pasión para otros es muestra de cabezonería.
  5. Las habilidades sociales y emocionales son imprescindibles, a no ser que seas muy crack que se te disculpará todo y podrás tener a un equipo entero envenenado.
  6. A tus empleados, estudiantes, compañeros hay que criticarles siempre para que aprendan, eso sí, el refuerzo positivo será siempre virtual en forma de notas o sueldo, si ninguna de estas cosas llegan allá cada uno con sus frustraciones.

Como decía, me gusta mi profesión, aunque a veces te invadan las dudas, las dudas de otros.

I’m UX/Product Designer at Ebury. I have a caotic side project called Cinefilica and founded the most interesting tech community in Málaga Yes We Tech.

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