Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

Innovar buscando la perfección

I

Como mucha gente sabe hace más de 60 años el atleta estadounidense Dick Fosbury revolucionó la técnica de salto de altura haciendo algo que nunca antes nadie había hecho: pasar por encima del listón de espaldas.

Esta idea original le hizo ganar unos juegos olímpicos estableciendo un nuevo récord mundial en los 2m 24cm. Él sabía que, a pesar de no ser el atleta mejor dotado de su generación y de las mofas de sus compañeros de instituto, su técnica innovadora le podía llevar al éxito.

Fosbury, quien no se sentía cómodo afrontando el listón de frente y no terminaba de adaptarse a las técnicas clásicas, tuvo no sólo que crear una nueva idea transgesora sino que pasó meses y meses poniéndola en práctica y mejorándola totalmente en solitario hasta que pudo demostrarle al mundo, en una competición de máximo nivel, que efectivamente había mejorado todas las marcas.

Mientras Fosbury practicaba sólo, los más cercanos a él sabían de sus intenciones de probar suerte en el campeonato que le dio su primer oro. Hoy en día nadie duda de que la suya es la mejor técnica de salto de altura para competición. Lo curioso es que las técnicas anteriores tales como rodillo ventral aún se usan aún durante los entrenamientos para entender la mecánica del cuerpo y la clave más importante del salto: la necesidad de levantar la cadera.

Para el atleta, su triunfo no venía por ganar muchos oros en los subsiguientes campeonatos, seguramente porque sabía, entre otras cosas, que su físico no era el más talentoso y que pronto otros atletas más potentes le copiarían su nueva técnica. Sin embargo sabía que su objetivo primordial era el de conseguir el mejor salto posible.

Toda esta suma de cosas, toda esta historia que parece desconexa me ha hecho siempre reflexionar sobre la necesidades personales de innovación y especialización.

En el caso de este gran saltador de altura innovar le llevó a sentar un precedente, a ser el mejor (por un tiempo) pero sobre todo a demostrar que no era necesario afrontar la barrera como todo el mundo solía hacerlo para superarla de forma más óptima.

Por otra parte cuando por fin la asumió como una idea posible fue cuando decidió llevarla a la perfección buscando el máximo rendimiento, optimizando el giro de su cuerpo, el arco de su espalda, el levantamiento de los brazos y todo aquel gesto que contribuía a la superación del listón.

La necesidad de una alternativa a causa de una limitación propia disparó la idea creativa. La práctica resultó necesaria para convertir su idea  en innovadora. Y de ésta se sentó una base para el desarrollo de una nueva técnica.

Albert Einstein dijo

La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura… En tiempos de crisis la creatividad, supera el conocimiento.

Ésto es algo que bien sabe Fosbury y que a modo de tópico escuchamos mucho aunque no queramos oírlo. La crisis personales, que no tienen por qué ser la económicas, ponen a prueba el tipo de ser innovador que somos.

Mi pregunta es ¿estamos dispuestos a reconocernos como tales o queremos seguir dejando que todas las barreras nos parezcan inalcanzables?

Y si encontramos una idea mejor ¿tenemos miedo a no ser los más talentosos para sacarle el máximo rendimiento? ¿A caso importa esto para innovar?

Nota final: otro pequeño gran detalle que contribuyó a este atrevimiento fue el de colocar un colchón tras el listón en lugar de un montón de arena. Lo que demostraba que era valiente, pero no un loco, lo último que un atleta busca es una lesión que le aparte de su objetivo. Hagan ustedes la sobrelectura del simil.

I'm UX/Product Designer at Ebury. I have a caotic side project called Cinefilica and founded the most interesting tech community in Málaga Yes We Tech.

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Por Carmel Hassan Montero
Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

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