Carmel Hassan Tecnología, Diseño y Sociedad

Design Studio – más que una herramienta

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La técnica de Design Studio ha sido introducida por primera vez en el contexto de desarrollo ágil como una herramienta de colaboración para ideación de soluciones mediante sketching. Con el paso del tiempo, he tenido la ocasión de poner esta técnica en práctica en múltiples ocasiones con equipos de diferente naturaleza: programadores y diseñadores, analistas y expertos de dominio, sólo diseñadores, etc.

Durante cada una de las sesiones, he ido experimentando cómo los participantes no sólo aportaban sus ideas, criticaban o recogían nuevo conocimiento sobre el problema, sino también, cómo se destapaban las ambigüedades, incertidumbres y las conjeturas erróneas acerca de qué es lo que necesitan los usuarios y de si las propuestas iban en algún momento encaminadas a resolverlas.

La Design Studio es, más que una herramienta de colaboración, una técnica necesaria en una metodología de Diseño Centrado en el Usuario. En este artículo me gustaría recoger algunas de las claves para llevarla a la práctica y sacarle partido. Si quieres saber más sobre cómo planificarla te recomiendo el artículo The Design of a Design Studio y el siguiente recurso.

Diseño dirigido por necesidades de usuario

Como es conocido, en la metodología de Diseño Centrado en el Usuario se parte de la base de que los usuarios que van a utilizar la solución saben mejor que nadie cuáles son sus necesidades.

Independientemente de la capacidad de cada uno de saber expresar verbalmente lo que necesitan o no, las entrevistas a usuarios bien ejecutadas son una fuente directa y rica de información que debe dirigir el resto del proceso de diseño. Obviamente, no es la única fuente, la observación de campo, la comparación de productos, el análisis estadístico de comportamiento previo, o el user testing también proporcionan mucho conocimiento sobre cómo se comportan nuestros usuarios.

Las entrevistas requieren de un ejercicio de análisis posterior donde buscar cómo se expresan los objetivos, las expectativas, las restricciones, el contexto, las preocupaciones, las ideas y los problemas a los que se enfrentan los usuarios. De todos esos aspectos, se busca identificar también patrones de comportamiento para armar lo que se conoce como modelo mental del usuario.

Esta es una información de partida útil para alimentar la sesión de diseño durante una Design Studio.

Personas y escenarios

Las personas y los escenarios suelen ser los grandes olvidados a pesar de que toda solución debe partir de un problema bien formulado como una historia real que ocurre en un contexto real con un usuario real. O digamos, al menos, realista.  Sin embargo, en el momento de idear soluciones y, sobre todo, de defenderlas, tendemos a olvidar para quién se estaba solucionando. La persona y el escenario deben también dirigir la historia que se cuenta, puesto que no estamos en una fase de diseño final, detallado, o de alta fidelidad, sino, todo lo contrario, estamos conceptualizando posibles soluciones y planteando nuevas hipótesis a explorar.

Crítica y valoración de propuestas

Existen múltiples formas de valorar las propuestas de los participantes, aunque lo que es una constante es que, después de una larga jornada de diseño y creatividad las “mentes pensantes” estén poco motivadas a recibir críticas. Puntuar según criterios puede parecer a priori una forma objetiva de valorar el conjunto de las ideas pero se corre el riesgo de descartar demasiado pronto ideas que son geniales por el mero hecho de no haber convencido a la audiencia. Por otra parte, expresar críticas sin el propósito de buscar debilidades para mejorarlas suele minar la actitud de los participantes.

La mejor opción en mi opinión es buscar la validación de las propuestas según los supuestos que se han analizado anteriormente ¿satisface o no los requerimientos que se habían asumido? Posteriormente se puede hacer un planteamiento de en qué punto está la propuesta, es decir, qué haría falta para llevarla a cabo más que asociarle una nota o una ‘prioridad’. Las prioridades son de hecho la forma más macabra de acabar con las grandes ideas después de una Design Studio. Lo ideal, en este caso, es ser capaz de identificar qué supuestos siguen siendo válidos, qué aspectos hay que volver a investigar con o sin usuarios, y cuál es el beneficio que de ejecutar esa idea podría obtenerse al respecto.

Como decía, la técnica de Design Studio es más que una simple herramienta de colaboración e ideación, resulta convertirse en una representación de una parte del proceso de Diseño Centrado en el Usuario y de la formas de cooperación y estrategias de producto que va a diseñarse. Más allá de las complejidades de entrevistar usuarios, sketchear y criticar, lo que se persigue con esta técnica es mostrar las fortalezas y flaquezas de las que se parte.

Con un poco de suerte, puede convertirse en una práctica que cambie la forma de desarrollar productos digitales, no por lo ágil, sino por su orientación a desarrollar soluciones que apasionen a sus usuarios.

I'm UX/Product Designer at Ebury. I have a caotic side project called Cinefilica and founded the most interesting tech community in Málaga Yes We Tech.

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